Sociable

viernes, 29 de junio de 2012

TRAICIÓN EN TODA REGLA

Ayer no pude escribir, no me sentía con fuerzas para teclear.
No sé que pasa últimamente que todas las cosas que quiero se rompen. Primero mi relación, el contrato del piso que me encanta y ahora la pantalla de mi móvil-Para los que no me conocen, debo aclararles que soy una fan de apple y que para mi el iPhone no es un teléfono cualquiera si no una extensión más de mi cuerpo- Dicho esto, los hechos se sucedieron de buena mañana. Me desperté sin despertador. No me hizo falta y eso que no conseguí dormir más de 3 horas, después de una noche entre infusiones, lloros, gritos y mentiras. Desperté con los ojos hinchados, apática y sin motivación pero, a pesar de todo, tenía unas prácticas a las que acudir y una reunión con el jefe que no podía eludir. Me duché como es habitual por las mañanas y salí a la calle. Fue entonces cuando pasó lo que no podía pasar. Iba consultando mi móvil, inquieta y nerviosa por una serie de publicaciones, y fue entonces cuando mi iPhone se escapó de mis manos e impacto contra el asfalto. Sabía que se me había caído otras tantas veces pero era consciente de que esta vez la pantalla no había resistido la caída. Y así fue. Si ya estaba desmotivada  y de malhumor, esto solo hizo que acrecentarlo. Ya sabía yo que no era un buen día.

A medida que la tarde se acercaba, me sentía peor. Sabía que iba a llegar el momento en que Iván Ferreiro iba a actuar y yo no podía estar ahí. Un día antes X y yo tuvimos una gran discusión. Y no es para menos. Me sentí muy traicionada. Una cerdada en toda regla.
Os cuento. Yo siempre he sido fan de Los Piratas y cuando se separaron me dolió mucho. He de confesar que era uno de los pocos grupos de música en español que me gustaban y, por supuesto, sigo siendo fan de Iván. X y yo siempre hemos estado muy unidos a este grupo y a Ferreiro en solitario. Hemos intentado ir a bastantes conciertos pero o bien por disponibilidad o por ausencia de entradas nunca lo hemos conseguido. Hace un mes, entre amigos comentamos que tocaba en Madrid y dijimos de ir a verlo. Maldita la sorpresa que me llevé al ver publicada en twitter una foto con 6 entradas, de las cuales ninguna era para mi.
Automáticamente, lo primero que hice fue increparle por móvil. Me comentó que yo no podía ir a ese concierto, que fuese a otro porque iba con una grupo nuevo de amigas entre las cuales yo no podía figurar. No entendía nada. Me sentía traicionada. Era nuestro sueño, un sueño que vendió por empezar a conocer otra chica sin importar cuánto me podía llegar a molestar.

Llegó el momento del concierto. Nervios en aumento. Comentarios en redes sociales que me dolían como puñales. Menos mal que mis amigas vinieron a casa a ver el partido España-Portugal y me distraí un poco.
Al terminar el partido todos se fueron. Unos a casa otros a probar suerte en un concierto. Yo solo quería morir. Estaba exhausta y sin aliento. Llena de odio, rabia, dolor y despecho. Fue cuando vi que unas amigas comentaron la posibilidad de ir a ver a Iván Ferreiro con X, a lo que yo les contesté que no era necesario porque no iban a ser "bien recibidas" pues X quería ligar con una de ellas. De repente me encuentro con un bloqueo en facebook y en twitter. Me había eliminado para censurar la realidad. Y no contentos con eso M, una nueva amiga que está haciendo de celestina, me envío un mensaje a twitter desde el usuario de X diciendo algo así como: "Qué va! Si ya está hecho!Ahora, puedo relajarme y disfrutar!!! Dónde nos vemos? " ( en contestación a lo que yo les había dicho a mis amigas de que estaba intentando ligar con una...)

No puedo dejar de escuchar esta canción y la quiero compartir con vosotros.



Ivan Ferreiro - Turnedo on MUZU.TV .

Es todo tan fantástico, ¿Verdad? Todavía no sé cómo aguanto en pie. Ahora no solo no me habla si no que me ha bloqueado en todos las redes. Me siento traicionada y muy decepcionada. Soy víctima de una artimaña, una estrategia maquiavélica que, poco a poco, voy a descubrir.  Cada día sé que la ruptura es parte de un juego en una partida absolutamente premeditada y calculada, donde mi papel expira por sustitución. Mañana os contaré :________(


martes, 26 de junio de 2012

Día de balance...

Ayer no fue un buen día y nada me indica que hoy vaya a ser un día mejor.
Víctima de la desesperación ayer sentí la necesidad de inaugurar este blog donde vomitar todo el dolor que siento. 

Estoy en un momento de mi vida muy delicado. Mi familia está lejos, no tengo trabajo, estoy haciendo unas prácticas en una empresa fantasma qué, después de un mes, todavía no sé a qué se dedica exactamente y, el motivo central de mi traslado a la capital de España, se ha desvanecido sin más. 
Todo se recrudece cuando después de dos meses de separación seguimos compartiendo casa.
Cuanto menos es una situación tensa que, a lo largo de las semanas, habíamos conseguido atemperar, hasta hace unos días que se volvió a desatar la tormenta. 
¡Ni Woody Allen hubiese soñado un guión mejor!

Llegar a un equilibrio con la persona que quieres, aún a sabiendas de que se va a marchar, no es nada fácil. Los nervios, tarde o temprano, afloran y pasan factura. Un precio tan alta que, en ocasiones, se paga con la estabilidad emocional. ¡Y es que no es para menos! 

Diez años de relación no han sido lo que precisamente entendemos como un camino de rosas ni tampoco totalmente de espinas. Hemos tenido momentos maravillosos y momentos de desolación, como este que vivo yo ahora mismo. Hemos disfrutado de las ventajas que nos ha puesto la vida y hemos sido muy felices. Nos hemos querido con locura, admirándonos el uno al otro, protegiéndonos, amándonos y, sobre todo, siendo compañeros en una misma senda.
Todavía recuerdo como nos conocimos y como sentamos los cimientos de una relación por la que nunca nadie apostó más de un verano. Sorteamos mil trabas, entre ellas una etapa larga, dura y amarga de distancia y, cuando al fin, conseguimos encontrarnos bajo un mismo espacio de tiempo y espacio, todo se esfuma como si no hubiese existido nada jamás.
No tengo conocimientos técnicos sobre la conducta del ser humano pero, estoy casi segura, que este modo de proceder se escapa de la lógica, la razón y de la ciencia.

En noviembre nos mudamos a vivir a las afueras de Madrid. Como todo cambio, requiere de un proceso de adaptación que, en mi caso, no supe superar hasta que nos trasladamos en febrero al centro de Madrid. En su momento, quizás, no supe valorarlo. -Pero he de reconocer que, sacrificar la comodidad de llegar al trabajo en 15 minutos y tener a los compañeros de trabajo por la zona a cambio de una hora de metro y viviendo en el centro, fue todo un gesto por su parte.- El traslado en mi supuso un halo de aire fresco que, sin duda, necesitaba llevar a cabo. De hecho, Madrid me ha brindado encuentros, cursos, ofertas y contactos que desde las afueras no hubiese sido capaz de conseguir. 
Por fin parecía que todo marchaba bien.Yo tenía iniciativas, estaba descubriendo la ciudad y me sentía preparada para volver a entregarme de nuevo. Dubitativa pero ilusionada, sentía que podía entregarme al hombre que tantas veces me había dejado y me había arrojado al vacío sin motivo alguno. Toda una oportunidad que me ha brindado la posibilidad de levantarme cada vez de torres más altas para volver y volver a caer. Así me encuentro. Debatiéndome entre el desequilibrio y la cordura. Cada vez que retomo las riendas de mi vida, irrumpe otra vez para no sé qué exactamente... A veces me pregunto si destruir a una persona cuando se ha tenido que reinventar a si misma es una nueva forma de sadismo...

En fin, cuando todo parecía tomar forma, en cuestión de semanas hubo un cambio actitudinal. Comenzaron los desplantes, las ausencias y los coqueteos en diferentes redes sociales, seguido de las broncas, los desprecios, las noches en vela, las interminables ojeras... todo aderezado de bajo rendimiento, agotamiento físico, cansancio mental y, cómo no, apareció la maldita ansiedad.
Un panorama  de todo menos idílico y que, meses atrás, no hubiese podido imaginar.


Me siento desgarrada por dentro, como si me hubiesen quitado el corazón y me hubiesen colocado una bomba sin tempo definido. Y sé que en algún momento explotará. Y cuando eso pase, ¡no sé qué pasará! Todo depende del tiempo. Maldito tiempo que nos pide paciencia a cambio de tormento... 


Las vísceras y yo

Hoy es un día de muchos porqués... 
Por qué he creado el blog, por qué me siento así, por qué hemos llegado a este extremo,  por qué me ha dejado, por qué este nombre, por qué, por qué y el por qué de muchos porqueses. 

Toda mi vida ha girado en torno a los malditos porqueses y, por suerte o por desgracia, siempre he hallado una respuesta. En este caso, no estoy muy segura de encontrarla. 
De momento, no sé bien qué decir, ni mucho menos qué siento exactamente... Todo ha sucedido de una forma tan rápida y marciana que no sé por donde empezar. Parece fácil, normalmente, se hace por el principio. Pero, en este caso, para llegar al principio hay para ir al principio de una relación, que expira después de una década.

Mis vísceras y yo, es una purga sublimada donde sentimientos encontrados se abren paso entre el teclado para describir los estados de una herida engangrenada.

:)/:(